

Hoy en día son pocas las personas que tienen un álbum fotográfico en casa; la mayoría del tiempo estamos capturando recuerdos en nuestro celular y compartiendo los más significativos en nuestras redes sociales. Yo particularmente en todos mis paquetes fotográficos incluyo fotografías impresas u ofrezco los llamados photobooks. Pareciera que eso de imprimir fotos y llenar un álbum ya quedó en el pasado; sin embargo, te doy cuatro razones importantes para no dejar de hacerlo.

La tecnología puede fallar. Nuestros archivos se pueden perder con facilidad si solo los guardamos en una PC, laptop o USB. Muchos de estos aparatos no superan los 10 años de vida. Además, podrías sufrir una pérdida o robo; y te aseguro que, si recurres a tu fotógrafo -después de un tiempo considerable- es muy probable que ya no conserve esas fotos.
Nada como un recuerdo tangible. No es necesario buscar en el carrete de fotos entre las muchísimas que tienes almacenadas e incluso repetidas. Esos recuerdos valiosos -tus fotos- pueden perderse si no hacen el esfuerzo para que trasciendan. Hagan photobooks donde tengan las fotos necesarias para contar su historia.

Un álbum puede resistir el paso del tiempo. Un claro ejemplo es el que tiene tu abuela en el que puedes verla de niña con tus bisabuelos, o en su boda. Aunque claro, en este punto hay que considerar la calidad de los photobooks.
Permanecerá como un legado. Puede que ahora se te haga obsoleto o no le encuentres sentido imprimir tus fotografías, pero en un futuro tus hijos, nietos, o cualquier integrante de tu familia te lo agradecerá. Serán necesarias para recordar a los que se habrán ido para entonces… La sensación de vernos al lado de nuestras personas favoritas es indescriptible.